Tras la resaca de la derrota por la mínima en Pontevedra, el optimismo reinaba en el club azul, la afición creía firmemente en una remontada y su “Presidente”, Don Dámaso Bances, anunciaba en la prensa local que esperaban un casi lleno técnico para el partido de vuelta el próximo Domingo en el Tartiere.
Nadie esperaba el anuncio, que pocas horas más tarde se lanzaba desde las oficinas del club en la página web oficial, que situaba el precio de las entradas para no socios en 40€, eliminando, entre otras cosas las categorías de sub25 establecidas en los abonos anuales del propio club.
Por si esto fuera poco, el acuerdo con la directiva del Pontevedra establecía que el precio de las entradas para los visitantes sería de 25€, sí, inexplicablemente 15€ inferior que lo que tendrán que abonar los simpatizantes azules que deseen acudir al encuentro.
Y se armó el Belén …

Los foros y las redes sociales eran un clamor contra la directiva del club, y en pocos minutos, más de un centenar de personas se organizaron para realizar una protesta en propio estadio obligando, en un primer momento a cerrar las taquillas del estadio, abucheando después a los pocos seguidores que decidieron sacar su entrada, y finalmente obligando a cerrar las oficinas del club, todo esto bajo la atenta mirada de los cuerpos de seguridad del estado.
No contentos con la situación, desde el club se lanza un comunicado fuera de lugar y totalmente provocador en el que se anuncia la venta de las primeras 200 entradas, número un tanto elevado, teniendo en cuenta la cantidad de personas que entraron a las oficinas durante la protesta, pero que no sorprende a nadie teniendo en cuenta la “desaparición” de 400 entradas para el partido disputado en Pontevedra.

Desde las redes sociales se continúa instando a la Huelga de Entradas, mientras la oposición pide al alcalde que actúe de forma inmediata.
Un espectáculo esperpéntico y totalmente innecesario que pone en peligro el, hasta ahora, más importante partido del año en la Capital del Principado.